Presentación

 

Quienes somos

 

 Servicios

 

Preguntas

 

Dónde estamos

Opiniones

 

Enlaces

 

 Lugares

 

Rutas  Infantiles

 

Inicio

   

 

 

 

 

 
 

SOBRE  FREUD

 

 

Artículos de prensa   Páginas sobre Freud   El museo  

 Artículos sobre Freud

Vídeos de freud   Entrevista en la BBC

"Mi nombre es Sigmund Freud"

ANY FREUD 2006 BCN

La clausura del Año Freud

 

 

Artículos de prensa

 

Editorial El Pais  El Universo.com

Terra Actualidad-Efe  Bit de Cultura

Diario de León   El Colombiano.com  

Informativo MECESUP    La Prensa Digital

Diario de León   El diario de Chihuahua.com

Blogs.periodistadigital.com  Mensual.prensa.com

 

 

Páginas sobre Freud

Psicomundo

Universidad de Buenos Aires

Fundación Descartes

Freud-instituto

 

Artículos sobre Freud

Freud y el psicoanálisis en el mundo del cine

 

 

EDITORIAL de EL PAÍS  

07-05-2006

La idea que los individuos occidentales poseen sobre sí mismos, e incluso Occidente en cuanto colectividad, sería radicalmente diferente sin pensadores como Sigmund Freud del que se conmemoran los 150 años de su nacimiento. Hasta el final del siglo XIX se atribuían las enfermedades mentales a deficiencias orgánicas en la estructura cerebral. No había prendido aún la corriente que comenzó en pensar los conflictos personales como efecto de conflictos anidados en zonas oscuras e inconscientes del espíritu y cuya formación habría tenido especialmente lugar en las etapas de la infancia, según culminó Freud.

A menudo, cuando se descalifica a Freud y a sus teorías, se le tacha de literato más que de científico, de hombre de ocurrencias más que de ideas, gran lector de literatura y de filosofía, más volcado en la intuición que en la experimentación, repetidamente tentado de elevar las anécdotas clínicas a teorías y, con ello, temerariamente expuesto a la crítica profesional. Sin embargo, ¿como hablar de la historia del arte, del cine, de la literatura, de la música, de los masivos movimientos políticos o los extraños movimientos del corazón ignorante a Freud? De igual manera que, sin distinguir entre izquierdas o derechas, todo el pensamiento culto del siglo XX está impregnado de marxismo, casi cualquiera diagnóstico actual sobre los desequilibrios de un vecino incorpora el lenguaje de Freud.

En los últimos 10 años, el psicoanálisis, más o menos corregido y sazonado por otras escuelas, ha ido creciente porque, seguramente, después de la abusiva aplicación de terapias expreso y psicofàrmacos a granel, una parte de los pacientes ha confiado en la profundidad de un método que se apoya en el habla; que intenta, en suma, prestar atención a los conflictos mediante la extraversión y hacerlos notorios para quienes tienen que tratar directamente con ellos. Podría imaginarse un trato más voluntariamente humano y un cuidado, gracias al habla, más de acuerdo, en teoría, con el supremo bien de la comunicación?
 

 

Sigmund Freud, vigente después de 150 años de su nacimiento

Marcia Barzola Castro

El Universo.com-Abril 30, 2006

El padre del psicoanálisis nació el 6 de mayo de 1856 y, pese a las críticas, sigue presente por su contribución al exponer  la existencia del inconsciente, la influencia de los sueños y el valor decisivo de los años infantiles en el desarrollo.

En Ecuador hay dos escuelas: Lacaniana y Freudiana.

Sigmund Freud dio a conocer el psicoanálisis en la década de 1890. Desde este instante este método, con el cual profesionales de la psicología buscan que sus pacientes superen problemas personales mediante el análisis de los conflictos inconscientes originados en la niñez, ha ido evolucionando y ramificándose en el mundo.

Uno de estos colectivos de estudios está en Guayaquil. Es la Nueva Escuela Lacaniana (NEL), que debe su nombre a Jacques Lacan, francés que en los años 50 reorientó el psicoanálisis a la obra original de Freud. Aquí cada semana especialistas de psicología se reúnen para discutir teorías freudianas, analizar casos y profundizar en el psicoanálisis.

Claudio Godoy, psicólogo argentino que integra la Asociación Mundial de Psicoanálisis y que hace unos días llegó a la NEL para estudiar casos y analizarlos con base en las teorías de Freud, cree que el psicoanálisis debe empezar con el tratamiento 1x1, como lo denominan los psicólogos. O sea, que el analista debe de resolver primero sus problemas frente a otro profesional antes de iniciara tratar pacientes.

Cuando analiza las teorías de Freud considera que si él recurrentemente se refiere a los conflictos sexuales es porque siempre hay alguna insatisfacción en el hombre y la mujer. Eso se arrastra desde la infancia cuando no se desarrolló de manera correcta el complejo de Edipo y Electra (atracción del niño por su madre y de la niña por su padre), porque para el niño la madre fue muy dominante o absorbente; y la niña no tuvo una fijación afectiva hacia su padre.
Otro grupo que realiza este tipos de estudios es la Escuela Freudiana del Ecuador, que reúne al menos 30 personas entre Quito y Guayaquil. Uno de sus integrantes, Guillermo García, cree que el psicoanálisis es el mejor método para tratar a las personas, porque se “escucha” al paciente. Esta teoría refiere que con buena relajación, los conflictos inconscientes inevitablemente surgirán al exterior.

Freud también sostenía que los sueños eran la forma de realizar anhelos y que muchos de ellos eran solo resultado de los deseos sexuales reprimidos o frustrados. Según su opinión, la ansiedad que rodea todos éstos deseos hace que algunos sueños se conviertan en pesadillas.

Basado en eso, sostuvo que las emociones que están en el inconsciente suben al consciente durante los sueños, y que recordar fragmentos puede ayudar en descubrir emociones y recuerdos. Para el psicólogo Ricardo Carcelén, quién trabaja en el hospital Lorenzo Ponce de Guayaquil, interpretando las imágenes de los sueños que se recuerdan se alcanza ideas coherentes.

Lourdes Estrada de Soria, catedrática de la Universidad Católica de Guayaquil, que trata a sus pacientes a través del conductismo (técnicas de estudio de la conducta), en cambio cree que a Freud no se lo puede desconocer, pero hoy se necesitan tratamientos para recuperar la estabilidad personal a corto plazo. Con el psicoanálisis, dice, se requieren más sesiones de trabajo y eso costa mucho al paciente.

Las teorías de Freud han conseguido popularidad, aunque no todas son aceptadas. Él consideraba que todo ser humano es potencialmente un asesino, violador, homosexual, lesbiana, etcétera. Para llegar a estos extremos, sostenía el psicoanalista, solo se necesita de un detonante.

Grupos feministas aseveran que también se equivocó al considerar que en determinado momento la niña “envidia el pene” y al concluir que la homosexualidad era una perversión o enfermedad, que muchos intentaron curar con el tratamiento psicoanalítico por diversas décadas.

Sin embargo, la psicoanalista Dora Guerrero, opina que las críticas siempre han surgido contra muchos estudiosos. Más aún contra Freud que “al descubrir la existencia de uno inconsciente en el cerebro humano le demostró al hombre que su conciencia no es propietaria de todos sus actos”.

Hoy, 150 años después del nacimiento de Sigmund Freud, existe un debate mundial sobre si el psicoanálisis y todos los tratamientos asociados a él pertenecen al ámbito de la ciencia.

SEGÚN ÉL

Inconsciente
El inconsciente es la parte mayor de la mente del hombre. Contiene los impulsos o instintos, así como cosas que no puede tolerar en la mente consciente, como las emociones que están asociadas a los traumas.

Negación
Si una situación es demasiado intensa para manejarla, simplemente el hombre se niega a vivirla. Se la considera peligrosa (nadie puede desatender la realidad mucho tiempo).

Vida y muerte
El comportamiento humano está dirigido por la energía psíquica (pulsión) que motiva al sujeto a satisfacer necesidades para poder vivir. Pero creyó también que cada persona tiene una necesidad inconsciente de morir.

Carácter
Freud creía que todas las experiencias traumáticas tenían un efecto fuerte y negativo en el desarrollo de la personalidad del individuo, que se desarrolla, bien o mal, según todo cuanto le toca vivir.


El padre del psicoanálisis

Se complen 150 años del nacimiento de Freud

Terra Actualidad - EFE - 05-05-2006

El inconsciente es el motor de la vida psíquica, el más propia de los seres humanos, un hecho que verifica el psicoanálisis 150 años después del nacimiento de Sigmund Freud, creador de la clínica que trata los conflictos psíquicos desde el psíquico mismo, y no desde la farmacología u otras terapias.

'Por ello la vigencia de Freud durará mientras dure la vida psíquica de los sujetos, la subjetividad', manifestó a Efe la psicoanalista Piedad Ruiz, al preguntarle sobre la actualidad de un clásico del pensamiento del siglo XX, la obra del que sigue 'viva', generando controversia, y sus seguidores, en palabras del filósofo Eugenio Trías, 'harán bien en no marcar el énfasis en su envejecimiento'.

Y es que Freud sigue conmocionando conciencias y cautiva a muchos científicos y expertos terapéuticos. Para el kinesiólogo Ariel Joselovsky 'nunca tiene que quedar obsoleto, porque sus fundamentos y su descubrimiento del inconsciente son aplicables a cualquier época de la historia del ser humano'.

Joselovsky es licenciado en Kinesiologia por la Universidad de Buenos Aires, con amplia experiencia en liberar el dolor y acomodar los cuerpos de quienes sufren las tensiones a la sociedad moderna.

Hoy agradece a Freud, según declaró a Efe, haber aprendido que 'el cuerpo está atravesado por la palabra, no solo la propia, sino la de los otros, que lo puede lastimar'.

'El pensamiento se convierte en dolor corporal -dijo-, cuando el daño causado se queda dentro, lo que comprobamos profesionales de la salud enfrentados todos los días a problemas que se depositan en el sistema locomotor, manifestándose como dolor de nuca, de hombros o de lumbares'.

'Si un pensamiento negativo no se canaliza debidamente en el cerebro, el sistema nervioso central lo envía al músculo que produce más electricidad aumentando su tono, y si eso se mantiene, acaba por lastimar el sistema y es cuando aparece el dolor', explicó.

Las personas en principio son capaces de expresar lo que los está molestando -añade-, pero si no lo consiguen, el psicoanálisis puede ayudarlos ya que trabaja con las palabras, mientras que el kinesiólogo se centra en lo corporal.

Joselovsky relaciona el dolor de cuello con el intelecto, el de cintura con la voluntad -por ejemplo 'de mirar más lejos'-, el de rodillas con el temor 'a ser humillado' y el de hombros 'con ganas de copejar', reprimidas por la socialización.

Y subraya la importancia de analizar qué es aquello que nos tiene contentos en la vida, para 'conocer los auténticos deseos y orientar la propia vida en esta dirección'.

'Trabajo para sacar el dolor de un cuerpo, pero si la persona no resuelve el conflicto que se lo causa, el problema volverá', confiesa también éste terapeuta del cuerpo que se psicoanaliza para ayudar a sus pacientes 'des de mi propia experiencia' y a algunos los aconseja acudir a este método.

Piedad Ruiz, que dirige un seminario titulado 'Inconsciente y pulsión: dos conceptos freudianos ineludibles para pensar lo psíquico', recalca, por su parte, que fue su concepción del inconsciente lo que condujo a Freud al comprobar que 'la conducta humana está determinada por lo psíquico, más allá de lo biológico o cultural'.

Freud demostró que ni el inconsciente es una cosa mística o inaprensible, ni lo psíquico se identifica con el consciente, como entendieron los filósofos. 'El trabajo del inconsciente es lo que realiza un sujeto para saber de su condición sexuada y mortal -precisó-, una tarea ineludible en la experiencia analítica, por su valor terapéutico' y que necesita a 'otro' para escuchar.

'El cuerpo del que se ocupa el psicoanálisis, el cuerpo erógeno, no coincide con el anatómico, sino que se estructura a la manera de un mapa dibujado por los fantasmas en los cuales el sujeto representa la realización de su deseo', resume otra psicoanalista, Silvia Tubert, autora del libro 'Sigmund Freud. Fundamentos del psicoanálisis' (Edaf).

Nacido el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, un pequeño pueblo moravi que formaba parte del imperio austro-húngaro, que hoy se llama Pribor y está a la República Checa, Sigmund Freud creó la mayor parte de su obra en Viena, de donde tuvo que salir en 1938, huyendo de los nazis.

En Gran Bretaña, país donde murió un año después, y que le recibió con todos los honores, su firma está en el Libro real de los grandes hombres, entre Newton y Darwin, otros dos creadores geniales.

 

Bit de Cultura

Sábado, 25.03.06]

Viena conmemora los 150 años del nacimiento del neurólogo, psiquiatra, escritor y fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud

La capital austriaca ha preparado un extenso programa para dar relieve a la efeméride del 150º aniversario del nacimiento de Sigmund Freud (1856-1939) con un ciclo de conferencias, cine, lecturas, simposios y una exposición que pone énfasis en el icono del diván como corriente del pensamiento que revolucionó la percepción del ser humano al siglo XX. Curiosamente, es la misma ciudad que en su día menospreció Freud por transgresor y que le rechazó por judío la que ahora le rinde homenaje con un programa de actividades sobre el pensamiento freudiano, que analiza tanto sus aspectos más polémicos como su dimensión literaria. La exposición que se basa en el método del diván remarca que Freud se emocionaba cuando supo que muchos historiales clínicos se leían como si fuesen novelas.

El psicoanálisis en Viena arraigó bastante cuando, a fines del siglo XIX, en el ambiente represivo de una monarquía en decadencia que predicaba la moral mientras practicaba la brutalidad, se llegó al desmoronamiento de la sociedad en dos guerras mundiales.

Sigmund Freud nació el 6 de mayo del 1856 en Freiberg, en la región de Moravia, entonces parte del Imperio Austrohúngaro y ahora de la República Checoslovaca. A los tres años se trasladó a Viena donde estudió y desarrolló sus hipótesis sobre la líbido y el inconsciente, hizo prácticas con pacientes, escribió trabajos clínicos y ensayos filosóficos y formó a sus discípulos, hasta que el nazismo lo obligó a huir el 1938 a Londres, donde murió un año después. Sus cuatro hermanas, deportadas por los nazis, murieron en campos de exterminio. Hasta, ahora, Viena sólo había recordado a su hijo ilustre con un busto en el recinto universitario y una lápida en un rincón de los Bosques de Viena.
 

 

Sigmund Freud y su diván cumplen 150 años

Diario de Leon.com

Jueves, 11 de Mayo de 2006

El amplio homenaje que rinde Viena este año a Sigmund Freud con motivo de su 150 nacimiento, no ha conseguido hacer olvidar el ambiguo trato que la ciudad brindó al nacimiento del psicoanálisis, comparable al de un hijo indeseado, y la difícil aceptación que aún encuentra su mensaje.

En una entrevista con motivo del 150 aniversario de Freud el sábado que viene, el psicoanalista y pedagogo social Thomas Aichhorn considera que, con todo, incluida la persecución nazi, en Viena se mantiene viva la tradición freudiana y el interés que permitió el nacimiento y la expansión del psicoanálisis, pero no menos presente está «el rechazo» que ha despertado siempre.

Freud (1856-1939) negó rotundamente que sus teorías, como se ha insinuado, sólo pudiesen surgir en el ambiente típico de esta capital, entonces una de las tres  ciudades más grandes de Europa y sede de la corte del Imperio austro-húngaro.

Sin embargo, «la ciudad de Viena hizo todo cuanto pudo para negar su parte en la creación del psicoanálisis. En ningún otro lugar, la indiferencia y adversidad de los círculos intelectuales y cultos hacia el analista es tan palpable como precisamente en Viena».

Así lo escribió el propio «padre del psicoanálisis» en 1914, según recuerda Aichhorn, para quien «lo peculiar aquí es esta mezcla entre celebración y rechazo. En todo el espectro, creo que se encuentra un rechazo masivo».

Según el psicoanalista austriaco, nieto de August Aichhorn, un amigo de Freud y «refundador» de la Asociación Psicoanalítica de Viena después del fin de la guerra, la ambigüedad caracteriza la actitud de Austria hacia Freud, aunque también en el resto del mundo el genial neurólogo y su obra encuentra enemigos, y no sólo seguidores y admiradores.

En la vida pública vienesa de hoy «tengo la impresión que lo tienen complicado: por una parte, desde el momento en que se descubre que tiene algo que ver con Austria y que puede favorecer un poco al turismo en Viena, no es posible rechazarlo sólo y decir que es una cháchara, es preciso reconocer que sigue vigente», dice.

Según el experto, entre lo más rechazado del pensamiento de Freud está, incluso en algunos círculos psicoanalistas, la postulación que su teoría sexual, que reconoce al ser humano en su dualidad y afirma que la sexualidad infantil es la protagonista principal del inconsciente del adulto, es válida para todas las personas, y no sólo para los neuróticos.

«Sin duda cuestionó los valores y estilos de vida tradicionales que prometían madurez y estabilidad, y contribuyó a destruir el mito de un adulto maduro y perfecto, porque reconoció que el deseo fundamentalmente inalcanzable, el ideal de la perfección, es una de las principales causas del sufrimiento psíquico», explica.

También todas «las ideologías pseudo-racionales modernas de hoy, que prometen la felicidad a sus seguidores, son adversas al psicoanálisis, pues éste somete a una crítica racional la aspiración a un poder absoluto», opina Aichhorn.

Además, el psicoanalista austriaco constata además que hay otro tipos de rechazo, de una intensidad injustificable: «un boicot pérfido».

Así, le parece palpable esta adversidad en quienes, por ejemplo, en ocasión del actual aniversario, «hablan que el mayor descubrimiento de Freud fue la cocaína, o de las cosas más insólitas que aparentemente hacía con las mujeres, o del Freud que tenía unas teorías sexuales anticuadas que ya no necesitamos porque ahora vivimos en un mundo libre, o que todo está superado por la psiquiatría con ayuda de la farmacología, etc.».
 

 

Sigmund Freud: 150 Años

Informativo MECESUP

U. Andrés Bello conmemora la vigencia del legado de Sigmund Freud a los 150 años de su nacimiento.

En conmemoración de los 150 años del nacimiento de Sigmund Freud y de la vigencia teórica y clínica de su legado, la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello de Viña del Mar efectuará el ciclo de charlas "Actualidad del Psicoanálisis como pensamiento de la Cultura", y realizará el Seminario "Clínica contemporánea y sus desafíos".

Las actividades se llevarán a cabo durante mayo y junio en el Edificio de la Cultura de Valparaíso, cuentan con el patrocinio del Ministerio de la Cultura y están dirigidas a estudiantes, académicos, profesionales de la salud mental, comunidad universitaria regional y público en general.

El encuentro, en el que participarán destacadas personalidades, tiene por objetivo fomentar diálogos interdisciplinarios entre la comunidad, el mundo intelectual, social y político involucrado en el ámbito de la cultura.

Además, las actividades de celebración de los 150 años del nacimiento de Freud contemplan la instalación de un montaje con material gráfico de la época, el cual será intervenido por artistas para que expresen visualmente la reflexión teórica y clínica del psicoanálisis.

 

Actualidad de Freud

El Colombiano.com

Sigue muy vigente el pensamiento del Pare del Psicoanálisis.

No siempre se le rinde homenaje a un autor por existir consenso acerca de su actualidad, sino por considerarlo un personaje que se volvió inolvidable. Una forma de vencer el olvido de los contemporáneos y de los sucesores, es conseguir la celebridad. Este título honorífico se concede por la introducción de alguna cosa que marca una tendencia en la perspectiva de lo mejor o de lo peor para la historia. Hitler, por ejemplo, es celebre e inolvidable, no por su grandeza de espíritu, como sucede con Freud, sino por el estrago que causaron sus imperativos destructivos.

Que Hitler haya existido, nos avergüenza en lugar de enorgullecernos. Fue un personaje tan nefasto para la historia, que hoy se sigue recordando porque sus víctimas anónimas, entre las que afortunadamente no contamos a Freud, se volvieron inolvidables por el dolor que sufrieron.

El homenaje que en nombre del psicoanálisis, queremos rendirle a Freud no se debe a que sea una celebridad, ni por la necesidad de tener a quien admirar o porque nos guste vivir sometidos a una autoridad, sino por considerarlo un pensador aún vigente en el campo del saber que nos compite.

La personalidad de Freud no interesa exaltarla porque le añoremos como padre, pero sí lo recordamos por haber transformado nuestro concepto de la vida psíquica. Gracias al dispositivo de palabra que inventó, se pudo tratar con las pasiones humanas  fuera del modelo médico imperante en su época. Quienes hoy tratan con las pasiones como si fuesen emociones, son los que ven en Freud una celebridad pasada de moda.

Suele creerse que las teorías freudianas sobre el inconsciente, la sexualidad y la agresividad humana, merecen el mismo estatuto que ciertos movimientos literarios caducados. Marcaron una época, provocaron escándalo por sus innovaciones, fueron causantes de una revolución estética y generaron apasionamiento, pero hoy sólo forman parte de un recuerdo. Lo que se conserva del poeta, del pintor o del novelista pasado, no se debe a su actualidad, sino a cierta gratitud por dormar parte de una historia vivida y agotada. El sueño de los críticos de Freud, es que sus teorías pasen a mejor vida y se imponga una concepción neurológica de la vida psíquica, porque así lo que tiene de propio el vínculo humano podrá ser localizado biológicamente.

Para los amantes de la medición y la evaluación, Freud se aproxima a lo que son los reyes en las actuales democracias europeas. Se Los respeta, rinde homenaje y admira como representantes de una tradición en extinción, pero lo que dicen no tiene ninguna consecuencia. Su estatuto es el de figuras decorativas, son uno adorno que merece la pena conservar como representación simbólica de un pasado que nunca volverá.

En el reino de la medida, de la cifra, la productividad y el consumo capitalista, Freud ya no es más que un muerto ilustre. Se le reconocen sus descubrimientos, pero como se supone que el tratamiento psicoanalítico del sufrimiento psíquico es largo, costoso e incierto, porque la medición cuantitativa de sus resultados se dificulta y su dispositivo de palabra no se deja reducir a estándares, se concluye que tiene que descartarse. Mientras para un técnico de lo mental es esencial seguir unas formas rituales de conducirse para evitar pensar, indagar y deducir, para la clínica freudiana lo fundamental es la invención contando con el caso por caso.

El psicoanálisis no propone observar el comportamiento humano y darle explicaciones generales, sino escuchar la queja, ayudar a formalizarla como demanda y leerla respetando la palabra del sujeto. El saber hacer técnico basado en la descripción y el estándar, beneficia a la industria del medicamento y a las aseguradoras de la salud que quieren atención masiva y abajo coste, pero no al sujeto que sufre.

El giro que en la actualidad se ha producido de lo clínico a lo técnico en todas las disciplinas afines a la salud mental, ha llevado diversos peligros:

1. Que el criterio mercantil domine  sobre el criterio ético en la prescripción de los "medicamentos del espíritu".

2. Que se produzca una masificación del ser humano.

3. Que la eliminación radical del sujeto como ser de palabra se vuelva inevitable.

4. Que se opte por una medicalización de la vida, porque no hay trastorno psíquico que no tenga su remedio químico.

Pese a que Freud tuvo formación médica y de haberse especializado en neurología, su propuesta no es medicalizar la vida, sino que cada uno ponga en palabras la concepción que tiene de ella. Por ello, el psicoanálisis conserva vigencia y validez en el tratamiento de los sufrimientos de amor, se ocupa del odio, los celos, la rivalidad imaginaria, la agresividad, el humor malo, la angustia, la tristeza, el "trastorno de pánico", el llamado estrés postraumático, el miedo, las fobias, la anorexia, la bulimia y las adicciones.

No se niega que los fenómenos anotados alteren el funcionamiento neurobiológico, pero nos oponemos a la idea de darles un fundamento orgánico. Nada que sea psíquico se origina en los genes y las neuronas, porque sólo se presenta sobre el fondo de la relación con el semejante, tiene que ver con la manera de relación con el Otro social y se articula con una historia particular que sólo el afectado puede formalizar.

Porque lo psíquico no encuentra en la localización de una causa específica su criterio de verdad fundamental, es preciso tratarlo desde lo psíquico y no desde lo orgánico. LO psíquico tiene que ver con la existencia y no con una fisiología del cerebro.

El sueño, el chiste, el acto fallido, la culpa, la moral y los afectos, tienen que ser analizados, no en un laboratorio de física, ni de biología, sino dentro de un vínculO transferencial que se constituye en el campo de invención, demostración, verificación y cuestionamiento de las teorías psicoanalíticas.


 

El señor Freud

El diario de Chihuahua.com

Si viviese, el doctor Sigmund Freud habría cumplido 150 años el pasado 6 de mayo.
Lo que este médico y filósofo vienés nos enseñó es hoy tan lugar común que olvidamos de donde salió y la revolución que en su momento significó. Freud nos dijo que dentro de cada ser humano hay partes que permanecen ocultas y escondidas, en las cuales tienen su origen nuestras maneras de ser, desear y actuar, tanto positivas como negativas. Por lo tanto, la forma en que nos comportemos, lo que sí o no hacemos, lo que nos motiva y lo que nos paraliza, lo que gritamos y lo que callemos, todo tiene una razón de ser, un sentido y significado más allá de las apariencias, de lo inmediato y presente. 

Él dijo de eso "inconsciente" y a partir de ahí elaboró sus teorías de conformación de la psique, de los diferentes niveles de conciencia y del yo, de las pulsiones fundamentales de la sexualidad y la muerte, los complejos, el narcisismo, el significado de los sueños, la existencia de la sexualidad infantil, la idea de la importancia de la infancia, la de la envidia de los pene que supuestamente tienen las mujeres y que las hace sentirse incompletas, la de las relaciones edípicas y la de la neurosis.

Desde la perspectiva freudiana, el hecho esencial de la vida humana es que siempre está sustentada sobre el conflicto, porque la pertenencia misma a la sociedad, a la familia y a la cultura lo crean, éste es inherente al hecho mismo de vivir y de tener que adaptarse. Pero cada persona reacciona diferente frente a este hecho represivo y hace lo que puede con esta carga y con sus memorias dolorosas. Para algunos el camino es la arrogancia o la agresividad, para otros la exagerada humildad o el ascetismo y el autosacrificio. Hay quienes se van por la sumisión, otros por las reacciones impulsivas, algunos se vuelven creadores, otros criminales y hay muchos que pasamos nuestras vidas sin llegar a los extremos, haciendo lo que podemos con esta carga que nos hace encontrar la amistad o el estímulo para funcionar, pero también nos quita el sueño y nos produce enfermedades.

Porque es un hecho que las conductas y las acciones ni son simples ni son inocentes o neutras. Y eso vale por todo, desde las relaciones con los otros hasta los accidentes y las enfermedades, e incluso para la cosa más elemental como los olvidos, chistes, expresiones y actos fallidos. 

Lo que Freud entendió y que constituye la esencia de su filosofía y de su grandeza como pensador, es la fuerza y el poder de la mente. Pero Freud no se quedó ahí. Aunque nos dijo estas cosas de nosotros mismos tan importantes y tan terribles, que por sí solas habrían bastado para su importancia como pensador, también nos dio una esperanza: la de que existe la posibilidad del cuidado. Y por ello inventó un método, llamado "psicoanálisis", que consiste en buscar en las profundidades del individuo, identificando lo doloroso y traumático para después sacarlo, entenderlo y modificarlo, todo por medio de la palabra.

Se trata de una técnica en la cual es preciso hablar frente a alguien con capacidad para escuchar y entrenado para ayudar, con el fin de quitarle al inconsciente su capacidad para hacernos daño y para determinar nuestra vida. De manera pues que, según Freud, no es preciso quedarse para siempre cargando recuerdos dolorosos, culpas y rencores, miedos y tristezas. Y no es preciso hacer mandamientos, aceptar castigos, tomar pastillas, agotarse haciendo ejercicio, alejarse del mundo o tratar a fuerza de conseguir la positividad que ofrecen las fáciles terapias actuales, sino que se requiere seguir el camino de un trabajo, difícil, lento y largo, de introspección. Pero el ser humano puede aprender a vivir consigo mismo y en sociedad. 

A Freud muchos l'adoran, otros lo abominan, pero nadie ha podido olvidarlo ni silenciarlo y sus enseñanzas han definido el carácter de los debates intelectuales más fructíferos del siglo XX, así como de descubrimientos científicos muy significativos. Y hoy en día, la ciencia le está dando la razón. Los estudios sobre la estructura, composición y funcionamiento del cerebro humano, de la memoria y el aprendizaje así como de las conductas y los sueños están encontrando que son ciertas  muchas de las ideas freudianas.

Para los que han encontrado en el psicoanálisis el camino, no hacía falta que los neurobiólogos o psiquiatras lo confirmasen ni importa si hay partes de las teorías que ya no tienen validez debido a los cambios ocurridos en el mundo. El hecho importante es que saben, porque lo han experimentado en carne propia, la grandeza del señor Freud y la efectividad de su método.

sara.sefchovich@asu.edu Escritora, investigadora en la UNAM
 

    

 

Feliz aniversario, doctor Freud

Diariode Leon.es

Martes, 13 de Junio de 2006
| Crónica | El legado de un médico austriaco |

 
El Museo Judío de Berlín celebra el 150 aniversario del nacimiento del padre del psicoanálisis con una exposición que repasa su aportación al campo de la psicología

Úrsula Moreno -corresponsal | berlín

Con una enorme tarta de cumpleaños, de cuatro metros de diámetro, celebra el Museo Judío de Berlín, el 150 aniversario del nacimiento del padre del psicoanálisis, el médico austriaco, Sigmund Freud.

«Pruebe, pruebe», dice el maestro confitero cuando nos paramos ante el enorme pastel, de tres pisos, sobre el cual se encuentra escenificada en 24 capítulos y a base de muñecos de ropa, la vida de Freud: desde que vino al mundo en 1856 en Freiberg (hoy Pfibor, a la República Checa), hasta su muerte en el exilio londinense en 1939.

Entre las escenas que decoran el rocambolesco pastel, una de su infancia: Sigmund ve por primera vez a su madre desnuda.

Una imagen que aferrada a su inconsciente probablemente fue la explicación que encontró el científico austriaco a muchos de sus trastornos psíquicos. Este médico judío, que vivió prácticamente toda su vida -ochenta años- en Viena, acude a Berlín, donde quemaron sus libros, en el marco de la exposición PSYCHOanalyse , (Psicoanálisis).

Aunque la religión para Freud es «una neurosis colectiva», como puede leerse en la muestra que se recorre en 50 minutos -lo que dura una sesión de diván- «sin el psicoanálisis, no podría entenderse la historia de la posguerra alemana, ni la confrontación con el nacionalsocialismo», explicaba esta semana Cilly Kugelmann, directora de programas del Museo Judío de Berlín.

Por ello esta muestra kitsch prescinde de presentar al Freud judío, abocándose en una suerte de psicoanálisis para principiantes.

Ésta es la sensación de que le queda a una cuando se pasea entre los luminosos fluorescentes, que cuelgan del techo, como si se tratase de publicidad de los sesenta anunciando la terminología freudiana: deseo, sueño, síntoma, padre, neurosis, asociación, fase oral, fase anal, amor, madre, masoquismo, castración, narcisismo y un largo etcétera salpicado de los nombres de algunos de sus pacientes más famosos. Porque este médico de buena familia desarrolló su teoría a partir de más de un centenar de «clientes» que pasaron por sus manos.

Aquí se retrata el caso de seis de ellos, como Anna O., la niña sacrificada que cuidó de su padre enfermo, reprimiendo sus irrefrenables deseos de bailar. Hasta que un día le sobrevino una especie de parálisis corporal, y acudió a la consulta de Sigmund Freud, en la famosa Berggasse vienesa.

El artífice del yo y del superyo acabaría huyendo de los nazis, y encontró refugio en Londres, donde moriría un año después. Pero su modelo psíquico ya había revolucionado la neurología, la literatura e incluso el cine.

Freud y el diván

Por ello, y aunque la mayoría de los psicólogos hoy consideran sus métodos anticuados, todos admiten su influencia. Razón por la que la tercera parte de esta exposición de aniversario que podrá verse en la capital alemana hasta finales de agosto, está dedicada a los divanes.

Cerca de ochocientos analistas berlineses se prestaron  aque fotografiasen su espacio de trabajo, porque el psicoanálisis no precisa más que un diván y la paraulabra «no admite espectadores», según dijo el mismo Freud.


 

 

Ciudad natal de Freud commemora aniversario

mensual.prensa.com  11:06 a.m.

 
Praga, (DPA). -EN la localidad checa de Pribor se conmemoró hoy sábado el 150 aniversario de Sigmund Freud (1856-1939), famoso hijo predilecto de la ciudad.

Numerosos visitantes, también del extranjero, acudieron a la casa natal del fundador del psicoanálisis. El edificio será inaugurado oficialmente como museo a finales de mayo por el presidente Vaclav Klaus. La ciudad morava compró hace poco la casa.

Ahora y mediante documentación histórica, el municipio está reconstruyendo la vivienda para dejarla tal y como estaba durante la infancia de Freud.

 

 

 

Tornar a dalt